lunes, 21 de agosto de 2017

MARÍN, SUS HISTÓRICAS Y AÑORADAS PLAYAS (II) POR ANGEL G. CARRAGAL

Comentaba en anterior entrega sobre las históricas playas que en un tiempo (entre siglos XIX y XX) fueron concurrido atractivo turístico de Marín y citaba con detalle, y como una de las principales, la del Castillo y sus zonas de baño ‘carreiro dos homes’ y ‘carreiro das mulleres’. Quiero añadir hoy la de O Tombo, otra de las elegidas por la colonia de veraneantes por su singularidad. Era un arenal de gran aceptación sobre todo por su situación y su arena fina y blanca. Tanto es así que fue lugar elegido por el premio Nobel José Echegaray para ubicación del chalet que le fue construido en un terreno donado por el Marqués de Riestra muy cerca de la residencia de verano de Rafael Álvarez, presidente del TSdeJ. (¿recuerdan Villa Echegaray y Villa Elvira?) Fueron muchas las personalidades relacionadas con distintos estratos sociales de la época que tenían a las playas de Marín como referente turístico. Eran importantes personajes que dada su relevancia social ocupaban los ‘ecos de sociedad’ de los periódicos anunciando su llegada y su regreso después de disfrutar de su época vacacional entre los marinenses.
Pero aquellas playas pronto dejarían de existir, aunque darían paso a otras  (las que disfrutamos en la actualidad) fuera de su área de influencia. La situación de aquellos arenales al pie de una ría tan tranquila y abrigada como la de Marín y la declaración del puerto como de Interés General del Estado empezó a atraer la atención de los empresarios para la instalación de negocios relacionados con el mar y la pesca. ¿Qué mejor lugar para ubicar sus almacenes de salazón, fábricas de conserva, astilleros,  etc...? Poco a poco aquellos arenales comenzaron a ser absorbidos por este tipo de instalaciones, haciéndose cada vez más incómodos para el baño originando que los bañistas optasen por otros lugares abandonando Marin como destino de veraneo. El Diario de Pontevedra en su edición de octubre de 1897 ya advertía del declive turístico de Marín refiriéndose al descenso de veraneantes que preferían irse a otras zonas. 
Las peticiones para convertir la franja costera marinense en una zona industrial eran cada vez más numerosas y así se van eliminando las zonas del baño quedando tan solo la del Castillo, que años más tarde terminaría por extinguirse para dar paso a las obras de la Escuela Naval. Esta situación preocupaba a los politicos locales que veían como la colonia veraniega, que tantos beneficios reportaba al erario municipal y al pueblo, optaba por otros destinos, por lo que había que buscar alguna solución. Y se piensa en la alternativa del uso de playas más allá del entorno urbano. Es así que en 1937 se encarga el proyecto de “Reformado de la playa de Portocelo y prolongación de la carretera a Mogor”. Aquella solución vendría a cubrir el espacio dejado tras la desaparición de las históricas y añoradas playas de Fornalla, Castillo, Mouta, Tombo y Cantodarea.

Ver capitulo anterior

Por Angel García Carragal
Diario de Pontevedra
21.08.2017/Pag. 36

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